Postura del aguila, Ejercicios de Yoga para la Ansiedad

Postura del aguila

Beneficios de la postura del águila

La Garudasana (Postura del Águila) requiere una cuidadosa concentración. Debes doblar las rodillas, cruzar el muslo izquierdo sobre el derecho, enganchar la parte superior del pie detrás de la pantorrilla derecha, separar la escápula y encajar el codo derecho en el pliegue del izquierdo, llevar las palmas de las manos a tocarse, levantar los codos y estirar los dedos hacia el techo. ¡Uf!

Aunque Garuda se traduce generalmente como “águila”, en realidad es un pájaro mítico que los de la tradición hindú y budista llaman el “rey de los pájaros”. Este ser mágico transporta al dios Vishnu por el cielo sin necesidad de aterrizar, porque sabe cabalgar el viento.

Es posible que sientas una sensación de constricción o tensión mientras estás en esta postura. Inclínate hacia esa incomodidad para encontrar facilidad y estabilidad. Libera la tensión para experimentar la libertad de cabalgar el viento por ti mismo.

Por qué nos gusta: “Se podría pensar que esta es una postura muy abierta y expansiva; así es como pienso en las águilas: volando, planeando. No puedo pensar en una postura (aparte de la postura del niño, supongo) que sea más cerrada. Es una postura que requiere que el cuerpo se repliegue sobre sí mismo, pero también que la mente se centre en un punto mientras trabajas para entrar en la posición y luego mantener el equilibrio”. -Tamara Jeffries, editora jefe

Variaciones de la postura del águila

3 – Lleva el brazo derecho/izquierdo bajo el izquierdo/derecho, gira para juntar las palmas de las manos. Los pulgares delante de la cara y el dedo meñique mirando al espejo. Si no puedes juntar las palmas así de bien, entrelaza los dedos o sujeta el pulgar contrario para empezar. Tire suavemente de los codos hacia el suelo.

5 – Levante la pierna derecha/izquierda hacia arriba y sobre la pierna izquierda/derecha lo más alto posible. Todavía sentado bajo trate de meter el pie bajo el músculo de la pantorrilla de la pierna de pie un día viendo los 5 dedos del pie visibles en el espejo frontal. ¡Si esto es demasiado no temas solo apunta los dedos de los pies en esa dirección y un día puede suceder!

6 – Siéntate más, todavía metiendo el estómago levanta más la parte superior del cuerpo hacia atrás. Empieza a cuadrar tus caderas, mirando hacia delante comprueba que tus tobillos, rodillas, codos y manos están en una línea en el espejo. No forzar nunca, sino ir clase a clase en la dirección correcta. Es común que nos inclinemos un poco hacia delante en esta postura, así que piensa en el espacio entre el codo inferior y el muslo superior. Levantar más la parte superior del cuerpo hacia atrás debería crear más espacio, pero sigue pensando en mantener la parte superior de los dedos en línea con la nariz.

Modificaciones de la postura del águila

En la mitología hindú, Garuda es conocido como el rey de los pájaros. Es el vahana (montura) del Dios Vishnu[3] y está dispuesto a ayudar a la humanidad a luchar contra los demonios. La palabra suele traducirse al español como “águila”, aunque el nombre significa literalmente “devorador”, porque Garuda se identificaba originalmente con el “fuego que todo lo consume de los rayos del sol”[4].

Garudasana es una postura asimétrica en la que una pierna, por ejemplo la derecha, está cruzada sobre la izquierda, mientras que el brazo del lado opuesto, por ejemplo el izquierdo, está cruzado sobre el derecho, y las palmas de las manos están apretadas. Como todas las posturas sobre una pierna, exige, y puede ayudar a construir, el equilibrio y la concentración[8]. Según Satyananda Saraswati, las dos palmas presionadas juntas se asemejan al pico del águila. La mirada se dirige a un punto fijo al frente[9].

En la autobiografía de 2002 de la actriz Mariel Hemingway, Finding My Balance: A Memoir with Yoga describe cómo utilizó el yoga para recuperar el equilibrio en su vida tras una educación disfuncional. Cada capítulo lleva el título de una asana, siendo la última “Postura del Águila, o Garudasana”, en cada caso con alguna lección de vida relacionada con la postura. La describe como “una postura de equilibrio con los brazos y las piernas intrincadamente entrelazados [que] requiere cierta flexibilidad, mucha confianza y, sobre todo, equilibrio”. El capítulo relata cómo ella, su marido y sus hijas estuvieron a punto de ahogarse en canoas frente a Kauai (Hawai). Hacer la asana ahora “me recuerda el equilibrio inconsciente que logré cuando empecé a abrirme paso en el oleaje sin luchar. Separo los dedos de los pies y tiro hacia arriba del músculo de la pantorrilla”[11].

Postura del águila con el brazo arriba

¿Conoces la idea popular de que el yoga requiere retorcerse como un pretzel? Pues bien, por mucho que intentemos contrarrestar ese estereotipo, el Águila es una de las posturas que realmente lo cumple. Sin embargo, todo ese atado tiene un buen propósito, ya que abre zonas del cuerpo a las que es muy difícil acceder. La envoltura de las piernas y los brazos es sólo una parte de la ecuación, ya que el Águila es también un equilibrio de pie. La clave de todo es bajar. La pierna que está de pie debe estar significativamente doblada para bajar el centro de gravedad y aumentar la estabilidad. Comenzar en la postura de la silla ayuda a establecer un mejor equilibrio.

El Águila estira varias partes del cuerpo que son difíciles de alcanzar y que no son abordadas por muchas otras posturas de yoga. En la parte inferior del cuerpo, envolver la pierna levantada alarga los glúteos de ese lado, además de los músculos que conectan el fémur con la pelvis, es decir, el piriforme y el gemelo. Mientras tanto, la pierna levantada se esfuerza por mantener la estabilidad y el equilibrio. Si te resulta difícil envolver la pierna de pie, puedes hacerlo tumbado sobre la espalda para conseguir un estiramiento muy similar.